Contexto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires – VIII

Figura 34: La promulgación de la Constitución de 1812: pintura al óleo de Salvador Viniegra (1912)

         

              La Pepa era la primera Carta Magna española que defendía la soberanía como un patrimonio de la Nación, no del Rey, tal como proclamaba el absolutismo o el despotismo ilustrado. Y; y lo hacía ahora bajo forma de una monarquía parlamentaria, sustanciada sobre dos columnas: las Cortes y el Rey. La primera carta magna europea databa del año 1188 en tiempos de Alfonso IX de León, publicada en el Ordenamiento de las Cortes de León de aquel año, y que junto a otros Fueros, Cartas-Puebla y Códigos medievales, fueron recogidos en las Partidas de Alfonso X el Sabio, que junto al Derecho Romano, dábase como materia de estudio en las Universidades españolas y americanas. En aquellas Cortes de entonces (Parlamento de hoy), se dio entrada por vez primera a los procuradores o representantes de los burgos (burgueses) que, pasaban junto al clero y la nobleza, pasaban a ser el órgano consultivo de la Corona Soberana. Lo que equivalía a admitir que el pueblo llano de las ciudades o burguesía, pasaba a ser respetado por aquella Corona Soberana, hasta aceptar su opinión como otra referencia válida para sus decisiones de estado… Piedra a piedra iba levantándose el edificio de la democracia moderna… que por simbología se remite siempre a la Grecia clásica. La Pepa asumía la separación de poderes legislativo-judicial-ejecutivo defendidos por Montesquieu, y aceptada universalmente como garantía de la democracia versión enciclopédica, donde todos los ciudadanos eran iguales ante la ley. Disolvía la «Inquisición», ya obsoleta e inoperante desde el siglo anterior, en el marco de un nuevo estado confesional católico. Se concedía libertad de prensa y se articulaba el voto masculino selectivo. Bagaje trasladado posteriormente a las repúblicas americanas segregadas, tras haber sidolo bregado por sus constituyentes criollos de entonces, dos de ellos rioplatenses, para poder llevarlo a buen puerto en la Cádiz de 1812, cercada por los franceses y apestada de fiebre amarilla.

 

          Dos años después, destronado el Emperador francés, considerado a posteriori como un mero instrumento de la Revolución, regresará un Fernando VII, imprevisible y desconfiado, pero crecido ante el entusiasmo del populacho madrileño, que lo vitorea como símbolo de la independencia recobrada. Son los primeros compases de la euforia. Los segundos vendrán cuando el Rey deba asumir la Constitución de 1812 y jurarla. Un trágala de tres años, con rencor de recámara, conocido como Trienio Liberal. Pronto los afrancesados y los partidarios del antiguo régimen le apoyarán contra el liberalismo como palanca para derribar esa Constitución que no les agrada, y retomar el absolutismo previo a la Pepa. Luego, ya veremos. Cuando empezó a palparse su semejanza práctica con las ideas del Napoleón derrotado, la Constitución de 1812 entró en descrédito. El Rey se tornará implacable con los liberales, verdaderos padres de la Carta Magna recién estrenada, que con apoyo de la masonería procuraba atraerse a los mandos del ejército. Los entusiastas filósofos querían para España un modelo de nación moderna y libre, que suena siempre bien a oídos lerdos, los que miran al dedo cuando les señalamos la Luna, pero que para el caso suponía un seguidismo de la Francia revolucionaria, aquella contra la que habíase inmolado el correoso pueblo llano de la verdadera España. No la que se había recluido en Cádiz para constituir un mundo nuevo, sino la que en todo tiempo se había batido el cuero en sus páramos contra el mundo gabacho, y que a la postre rescató sus esencias. La España del Alcalde de Móstoles, que declaró, él solito, la guerra a Napoleón. Con un par.

 

              Volviendo a Argentina, las luces revolucionarias y las ideas afrancesadas, habían llegado también al Nuevo Mundo, secundadas por cientos de folletos,  panfletos y manuales escritos en español (muy mal español a veces), editados en Inglaterra, Francia y la propia España masónica. También el incipiente periodismo bonaerense jugaba su papel de juegos florales en la propagación de ideas modernas entre sus ciudadanos. Un cliché recurrente aseguraba que la Inquisición y el atraso español, combinaban la tiranía precisa para mantenerles bajo el yugo de la barbarie. Palabras mágicas y conceptos tóxicos, cuyo ambiguo contenido nadie matizaba, pero que, repetido cual letanía, llegaría a convertirse en el relato ideológico al uso de quienes ni siquiera alcanzaban a comprenderlo. Como recalcitrante fuerza persuasiva, se bombardeaba la sociedad criolla como víctima inocente de ese atraso, crueldad y tiranía hispana, que habíales robado su oro y sus riquezas a cambio de esclavizarla y yugular su libertad. Algo muy común de ver hoy en día en redes sociales, despotricando sin informarse 🙄. En fín, España era el necesario enemigo común para apiñar toda tendencia disgregadora en una sola. Y la especie fue calando poco a poco en la opinión de los llamados en 1815 blancos de orilla, junto a los pardos y negros; prácticamente nada entre los indios, muchos de cuyos caciques temían lo que podía pasarles sin la protección del Rey… y que vino a cumplirse como plaga bíblica entre aquellas republicas de opereta, plagadas de grandilocuencia horrísona, encefalogramas planos y posibilidades internacionales nulas, en las que todos sus ciudadanos debían ser iguales ante la ley. Los indios también. Ergo ¡Exprópiense sus tierras de privilegio! ¿Les suena eso también?: aquellas tierras indígenas acabaron siendo sacadas a pública subasta y adquiridas por las oligarquías…  La supuesta sociedad leída de las Américas, de pronto no se enteraba de nada, solo pensaba en salvar sus muebles, ante las riadas o sequías políticas. Surgía el hombre-masa patológico, la sociedad borreguil ayuna de los valores del ente pensante, ese que nada  sabe sino seguir el cencerro del cabestro-guía, cabeza gacha a la sombra de las ubres precedentes. Así avanza mientras nadie le singulariza, y cree pasar desapercibido porque alél no mirar a nadie, solo ve ubres capaces de tapar su cabeza de la molesta radiación solar. No saca su cara al Sol, no sea que su fulgurante realidad le ciegue. Y sueña ser libre, pero no lo es, porque la Libertad es sentimiento que va unido a la potestad de discrepar del Poder sin temor, estado anímico imposible en aquel tiempo plagado de sombras. Muchos de sus hijos se exiliarán para no volver, fenómeno recurrente en las sociedades acosadas, que para su desgracia, suelen ser procesos irreversibles hacia la insignificancia colectiva. Desgraciadamente aún recuperada. Y ya van dos siglos en las Américas. Punto y final.

 

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Por último, como pequeño toque de atención en este blog sobre Buenos Aires, ya acabado: recientemente la página de facebook, ha recibido muchas criticas por decir simple y puramente la verdad. Esa que el historiador constrasta mediante investigaciones, consultando libros, bibliografías y fuentes. Es el momento de escribir una crítica, muy personal, contra próceres, indigenistas y todo lo que se menea y ya descrito anteriormente…. ¡Empecemos pués! 🤔💭

 

Mi crítica personal:

 

1.- ¿sobre los males actuales en Argentina / Latinoamérica?

              Por señalamiento directo de la soberanía del pueblo, que las ideas revolucionarias cantaban a  muchas voces, se encontraba el derecho de los pueblos de una misma raza y lengua a unirse formando naciones soberanas… ¿Cuál fue el eco literal de esta frase de contexto europeo, en la América hispana de las mil lenguas y razas? En Europa tal vez logró concienciar algún embrionario ¡a esas alturas! concepto de nación, exaltando su sentimiento de patria. En Hispanoamérica mal leída, comprendida y expuesta, su literalidad fue un parto múltiple de republiquetas inermes, carne de cañón de las potencias atlánticas que ayudábanles a romper el terrible yugo español con una mano, mientras con la otra se llevaban el tesoro de su Hacienda Virreinal. Su éxito lo era doble: tener puerta abierta a sus mercados de compra-venta, y haberse auto-cobrado los gastos bélicos con los fondos esquilmados en sus nutridas Haciendas. Otra vez un fuego amigo que venía a destruir lo atesorado, esta vez a lo largo de tres siglos del transito neolítico – era moderna. Inglaterra, Francia y USA, les comprarían durante el siglo siguiente sus materias primas por valor de limosna, para vendérselas luego manufacturadas al precio de lo tomas o lo dejas. Precio que iba gravado con fabricación, sueldos, transportes, embalajes, marqueting, renovación de obsolescencias e investigación de mejoras, más un margen de ganancia capaz de financiar la industrialización y despegue propios, mientras mantenían fosilizados en su nivel cero-desarrollo los niveles de las nuevas repúblicas hispanas. Solo sus amigos de grupo eran tolerados, para remolonas compras de materia prima o venta de manufacturas. Quien se moviere, no salía en la foto.

 

              Más pronto que tarde empezaron a sentir su realidad de países miserables, dependientes de quien con ellos se dignara negociar sus primeras necesidades, que si no eran pagadas a tiempo, atraían a sus costas flotas de guerra exigiendo la fiducia. ¿Y las promesas de inversiones y grandes proyectos compartidos? ¿Qué fueron de ellos?…  Parole, parole, parole… Nadie invierte en países inestables, reos de su ingrávida moneda cual piuma al vento, fronteras semovientes y partidas armadas con generales de canana por sus calles y un caudillo redentor en cada esquina. Todo ello, junto a su incapacidad de captar mano de obra europea, mientras se escapaba la suya cualificada, y sus insolventes monedas se devaluaban bajo inflaciones galopantes. La mortífera involución de aquella Hispanoamérica fraccionada en republicas, arruinó el otrora integral y próspero Imperio. Un resultado bien lejano de las oratorias grandilocuentes de quienes precipitaron tal desastre, sin enjugar aún ¿Prorrogamos un siglo más su margen de confianza?… No olvidemos que estas hecatombes económicas traen emparejadas otras sicológicas, tal vez más graves. Léase pérdida de entusiasmo y fuga de cerebros, decaimiento anímico del común, complejos de inferioridad generalizados, autoflagelación culpable… toda una retahíla de flecos psico-sociales de los que ni la propia España, con muchos siglos más a sus espaldas, pudo librarse. O echamos a tiempo nuestros mejores hijos a los lobos, o acabaremos echando un millón de españoles a los cerdos… vaticinó aquel Ángel Ganivet del 98 antes de suicidarse en Riga… cuando supo del escape de un padre ruso e hijos en su troika, perseguidos por una hambrienta jauría de lobos esteparios, más rápidos que sus perros, y su dolorida frustración por tener que arrojarlos uno a uno a la nieve para salvar finalmente solo al menor de ellos…  Medio siglo después sin sacrificio filial alguno, los cerdos de la guerra civil española del 36, inmolaban uno tras otro ese millón de hijos en bestial pitanza.

 

Figura 32: Matanza de aztecas en Tóxcatl (México, c. 1521). Códice Durán por Diego Durán.

 

              Arquetipo sangrante de esta involución hispánica, es el reflejado por la Nueva España del año 1700 que tenía una renta anual per cápita superior en 40 Spanish dollars de aquel año (500 $ de hoy) a la de las Trece Colonias británicas (Angus Madison, World Economy, dixit). Veinte años después de obtenida su independencia como Estados Unidos de México, habíase invertido la torna de sus rentas, además de haber perdido un 53% del territorio del Virreinato. Hoy, la renta per cápita de México, es apenas un 32% de la de su vecino del norte. El divide et impera de Julio César habíase cumplido una vez más. Lo que en principio parecían pequeñas explosiones activadas por simpatía de ondas sónicas, habían alcanzado ya la santabárbara del buque, enrumbado hacia una situación de estado fallido. Y el barco podía saltar por los aires. Ese barco que cada republica nova tan ilusamente había botado al océano de los países adultos. Desgraciadamente, en el mundo de hoy, Europa tampoco se libra. Brexit dixit too. ¡Ya vendrá más!

 

              La generación que pasó y sufrió la guerra emancipadora, no tuvo seguramente la culpa de tener que tragarse aquel sapo de carga ideológica, pero la tiene sin duda hoy por seguir degustando el mismo batracio. Como si de chicle americano se tratase, que no por muy masticado se endurece, sigue argumentando las mismas fake news de antaño. Moraleja: no han aprendido nada, repiten las ideologías de ayer o sus hijuelas, lo que equivale a una tautología, donde presentan éstas el mismo filtro de la realidad que aquellas. Filtro con que los encausados tamizan la verdad objetiva. ¿Es que no tienen acaso sus universidades versiones modernamente documentadas al alcance de quien quiera informarse? ¿Donde está la frontera entre la propaganda y la realidad? ¿no vemos lo mismo hoy en día en la guerra ruso-ucraniana? La historia tergiversada por nuestro amigo Vladimir Putin. Y todos nosotros viendo de lado…

 

              Las republiquetas también conformaron in illo témpore un relato ad hoc, ajustado a los intereses de las oligarquías triunfantes, las que habían ganado la sedición, relato que ha venido desgranándose una y otra vez sin cambiar una coma. Llamó entonces mi atención, la sistemática carencia de autocrítica entre sus ilustrados y filósofos del momento y sus aufkläruners de la emancipación decimonónica, con pueriles ‘loas idólatras’ hacia los padres de la patria y sus elefantiásicas gestas patrias. Divinizados por el imaginario popular, resulta chocante para quienes conocemos su trayectoria humana, verlos como majestuosos cóndores, cuando en los estudios actuales no pasan del gorrión psicópata de turno, que encuentra al paso un nido ajeno donde colarse. Una nube de chusqueros, puro matonismo tabernario emergido de las haciendas, la subalternidad social o el mentidero ciudadano, raramente de las Academias militares y la Universidad, nublando el horizonte de la contienda secesionista. No pasaron de esperpénticos Tirano Banderas, que fueron hallando su acomodo como caudillos del relevo emancipador y montonero de aquel siglo y posteriores.

 

              Hoy sorprende ver cómo nuevas generaciones de filósofos, en versión criolla y peninsular menos pero también, hacen suyos pareceres y valoraciones de autores ajenos a nuestra/su cultura. Escribidores gringos o europeos, que desconocen la realidad sutil y profunda de la historia del hombre hispano en su concreción, su devenir histórico y cultural, su definitiva Circunstancia, que Ortega y Gasset definiera y estudiara hace ya un siglo., Se atreven a conclusiones rotundas que rayan la osadía, sin réplica alguna de nuestra parte, salvo contadas excepciones entre las que primamos al gran Arturo Uslar Pietri, venezolano de pro.. Pero escuchémosle ahora decir, al pensador historicista madrileño, que el anglosajón ha dejado correr la intriga, la frivolidad, la cerrazón de mollera, el prejuicio arcaico y la hipocresía nueva… ha escuchado en serio las mayores estupideces con tal que fueran autóctonas… lo que a su entender resta evidente objetividad a sus juicios extra limes. El carácter insular inglés establece siempre instintivos canales de la mancha para todo el/lo no inglés, lo que indefectiblemente matiza sus juicios sobre el resto de mortales. Únase a ello su carcaj repleto de tópicos guardados desde su época de caniche herético acorralado con ínfulas de bulldog, para comprender el craso error cometido por nuestros filósofos actuales cuando toman sus juicios como si del Oráculo de Delfos proviniesen. Los esbozos nacionales de digno-cruel para el español, hipócrita-práctico para el inglés, vulgarchabacano-activo para el gringo o agudo-libertino para el francés, que compartimos con Salvador de Madariaga, hacen difícilmente objetivos la mayoría de juicios emitidos sobre lo hispano desde otros esbozos exógenos. Nada tiene que ver el honor castellano con ese empavonado y orgulloso soufflé postinero, ni con el desquiciado idealismo que aflora en el Quijote que, a partes iguales, le asignan críticos extranjeros. Se trata simplemente de saber captar el sentimiento supremo que todo bien nacido lleva impreso en su hondón. Un patrimonio del alma… y el alma sólo es de Dios, como lo definía el Alcalde pueblerino de Pedro Calderón de la Barca. ¿Cómo puede entenderse desde la tacañería inglesa la espontánea generosidad española? Es metafísicamente imposible para su raquítico sentido de lo propio, dilatar súbitamente las meninges para alcanzar a entender ese cataclismo de su orden lógico y práctico.

 

                 El hispanista John Elliot cree que el historiador tiene algunas ventajas, pero también inconvenientes, para opinar sobre un país que no es el propio, aunque crea conocerlo muy bien. Ese otro país llamado España, que te permite escribir-publicar sobre su propia cultura y que además te lee como si fueras español sin serlo, resulta increíble para un inglés. Hay pocos países que lo hagan y eso honra a España: hay que decirlo. Siempre he quedado maravillado por la generosidad de este país. Es parte de su esencia. A los extranjeros que escriben sobre Inglaterra, en mi país los ignoran… Palabras sinceras de un observador objetivo, tanto como Ortega lo fuera al observar que el inglés escucha en serio sobre sí propio las mayores estupideces con tal que sean autóctonas… las demás ni se para a escucharlas por resultarle  irrelevantes… Las élites académicas anglosajonas… no han permitido jamás que vengan historiadores foráneos a escribirles la historia de su nación, ni a decirles cuales son los campos de acción preferente, concluye Roca Barea. Una faceta más de su prepotencia congénita.

 

                 Generalizado su imperfecto olfato sobre otros humanos, que ni conocen ni entienden (ni les interesa  aprender ni profundizar), afincados en su egocentrismo consentido por nuestra laxitud tácita, los ingleses de antaño, todavía hoy sin generalizar, ven en el nosotros unos aires de grandeza y fatuidad, nacidos de su incomprensión y su desconocimiento. Donde solo hay empatía y espontaneidad de carácter ellos creen percibir una fatuidad fingida. No es el caso de otros pueblos de Europa, que se integran sin ambages a esa espontánea calidez hispana. Tienen el corazón más grande que su plaza de toros, respondió un alemán al preguntarle por su adicción a la fiesta de San Fermín de los navarros; algo que sin duda pensaba también Ernest Hemingway, pamplonés emérito de mi ciudad. Salvo preciadas excepciones, existe entre los anglo una general incomprensión (léase ignorancia) sobre la particular manera de ser hispana. Ellos no se integran: observan reservados desde su tercera persona. Ni los fuertes vínculos familiares, ni la profunda fe de nuestros pueblos, ajada, cuando no perdida la suya desde el herético Enrique VIII, justiprecia esa sociedad anglicana abrazada a sus carencias. La ausencia de sumisión en la actitud del español llano, frente al poderoso por clase social o talla humana, reflejado mediante trato franco y natural actitud, continente y tono, es tomada por muchos de ellos como irrespeto, producto de una carencia de urbanidad social. No es ese el caso de Gilbert K. Chesterton, que cuenta cómo en una inopinada jornada por la España rural que trataba de conocer, almorzó con unos campesinos que le invitaron, a la par que sorprendían, con su natural espontaneidad. ¡Hay que ver lo cultos que son estos analfabetos! Fue todo su comentario. Todo un tratado de sicología comparada expresado en nueve palabras.

 

                En cualquier conversación intrascendente, el inglés culto corrige con impertinente frecuencia al pueblerino, bien por su mala dicción o su sintaxis errada, cuando no por su vocabulario impropio. El español, en cambio, se pasma ante el rico, preciso y colorido vocabulario de sus campesinos. Cuenta Enrique Larreta, mi antepasado, en sus Memorias cómo sus mejores maestros de idioma y aún de literatura…  pudieron ser las criadas españolas de su infancia bonaerense… Que otros digan de escuelas y de universidades… yo canto el cuarto aquel de plancha y de costura… y sus buenas mujeres ¡Galicia! ¡Extremadura!… España de las tierras y no de las ciudades… poetizaba al recordarlo. Y es que la corrección idiomática inglesa la imponen on line sus élites intelectuales, sin Academia de su lengua alguna, jamás creada. En el caso español, la Real Academia se nutre del habla del pueblo, luego que lo limpia y da esplendor. Esa es una más de las razones que cohíben al pueblo llano inglés ante sus élites sociales. Por el contrario y frente a esa actitud incierta, el pueblo llano español aparece claro y seguro de sí mismo en similar tesitura. Son actitudes reflejas en cada grupo social, motivadas por sutiles razones introspectivas que hay que leer sobre el trasfondo humano. Caso de ignorarlas, los juicios deducidos de la simple observación de los hechos, serán siempre equívocos. Por eso la supuesta descortesía del español medio en su trato con el privilegiado por la fortuna, juzgado en término de irrespeto, es absolutamente equivocado, y hasta divertido, por el descoloque que manifiesta quien así lo juzga. Existen  muchas generaciones detrás de esta actitud de digna compostura, pero recia autoestima, ya reflejada en documentos medievales del Condado de Castilla, muy anteriores al Juramento de Santa Gadea de Burgos, donde El Cid dobla el brazo del rey Alfonso VI para que demuestre sobre los evangelios su tan proclamada criminal inocencia. A este respecto conviene recordar que la nobleza Grande de España, permanecía cubierta ante el Emperador Carlos V por decisión real, sin que ello significara desacato alguno hacia su personal majestad, hecho insólito en la nobleza contemporánea europea. Ningún noble azteca podía mirar a los ojos de Monctezuma, debía permanecer descalzo en su presencia, hablarle en voz baja y jamás mirarle a la cara. En China, golpeaban tres veces el suelo con la frente antes de ser oída su voz.…  Y todo esto deja posos en el alma…

 

Figura 33: Monctezuma observando el paso de un cometa (México, c. 1515-16). Códice Durán por Diego Durán.

            

              Resulta sorpresivovergonzante comprobar el seguidismo de ciertos escribidores hispanos en pos de opiniones y argumentos ‘gringos’, tomados sin más como referencia objetiva cuando no pasan de meras pinceladas literarias, o tópicas de nivel escolar. La cultura hispanoamericana adolece de un gregarismo anglófono escandaloso, de una subordinación cultural manifiesta ante todo lo escrito en inglés ¿A dónde fue a parar su mordiente crítico? Una campaña contra los franciscanos de Fray Junípero Serra aparecida en California, liderada por indigenistas hurones que decapitan estatuas y derriban sus símbolos, cuerda perroflauta del conocimiento y del humanismo, han levantado polvaredas en la prensa hispanoamericana de los últimos tiempos. Con el agravante de saberse apoyados por ciertas universidades locales – ¿solo con inocentes fines académicos?: nadie se lo cree – unido a que los periodistas que lo tratan, adolecen de las mismas o parecidas carencias culturales y lectoras. ¿Universidades? ¿Centros del saber? ¿Del saber historiográfico? Partiendo del hecho objetivo, se trata de movimientos sociales que pretenden reescribir la Historia desde el filtro sectario de su capacete craneal: en realidad, desde la vacua oquedad de su cerebro. Su herramienta: la etiqueta, el tweit, opiniones en youtube, facebook, la consigna, el mantra, la palabra-mordaza. Detrás aparece la horda de analfabetos funcionales, el hombre-masa perfecto, cargado su carcaj cognitivo con media docena de clichés que colman el matalotaje de su sentina cerebral. Partimos de que el ciudadano común de países como USA, entre zafarranchos de materialismo práctico y calidoscopio de religiones, cristianas algunas, aunque alejadas de la Roma caput chritianorum, gozan del más absoluto desconocimiento de lo que esas Órdenes han sido, son y pudieran ser. Solo determinadas universidades, principalmente católicas, que las hay y magníficas, publican regularmente datos objetivos sobre esa cultura y civilización, que ellos mismos sembraron desde su origen medieval o renacentista por toda Europa, América y el mundo, pero que al satisfecho iletrado mascachicles le resbala. Con la particularidad de que sus fundadores fueron monjes y religiosos italianos y españoles mayormente, aunque también portugueses y franceses aportaran sus méritos a la difusión del saber escolástico, fuera todos ellos de la cultura anglosajona. Países donde disciplinas como la Teología, la Ética y la Mística estaban sobre avanzadas y donde era el quehacer misionero una visión rutinaria en universidades y calles. Fenómeno contrario al ocurrido en Inglaterra, donde los monasterios fueron borrados del mapa por oponerse a la fiebre sexual de Enrique VIII, y las pocas abadías que sobrevivieron, apenas dejaban ver monjes fuera de sus claustros. USA acabaría por hacer suya la tradición de la sociedad anglosajona insular. En ese medio, y sin presencia delatora en el día a día, hay que sentir verdadera curiosidad para acudir a las bibliotecas donde informarse de lo que nadie en la calle ve ni contextualiza. No resulta fácil en un mundo donde el libro, condenado a muerte, ha dejado de ser ya una herramienta fundamental. La información supone horas de lectura, ausentes en nuestra facilista sociedad del teléfono celular, la tableta y las televisiones multicanal con informativos diarios, películas, deportes y series. Y donde los tópicos pueriles, resbalan sin freno sobre las mentes como en una pista de hielo.

 

2.- ¿Intelectuales ovnis vs terrícola indigenista? ¿cultura vs ignorancia?

              Hace unos años, cuando estaban de moda otra vez los ovnis o ufos en el Discovery Channel o el Canal Historia, se planteaba como hipótesis de trabajo la didáctica de un dialogo retórico entre un alienígena y un terrícola, y se concluía, como resultado invariable, la inutilidad del mismo por desinterés del primero sobre las cuitas del segundo combinada con la incapacidad del segundo para comprender las razones del primero. Era sideral su distancia cognitiva. Una suerte de Rico Epulón y Pobre Lázaro separados por el hades evolutivo de ambas mentes. ¿De que sirve explicarles a estos cerebros la intrahistoria de los franciscanos o jesuitas y su denodada lucha por civilizar a sus hermanos neolíticos? ¿Habrán madurado lo suficiente estos hurones, manoseado arquetipo del buen salvaje, lejos de los procesos paralelos de culturización que sufrieron otros hermanos amerindios con probado éxito, para comprender la verdadera dimensión humana de aquellos titanes europeos y sus mártires? Tengo mis dudas. Ocupan algunos, puestos sociales modernos, concejalías…  pero su respuesta está escrita en el viento: decapitan sus estatuas porque aquellos frailes fueron, para sus meninges, unos ‘genocidas’…  ¿De qué sirve el dialogo entre el extraterrestre y el terrícola? La barbarie terrícola siempre reptará silente por entre las carencias cavernarias que, dicha ‘extraterrestre’ civilización europea, no ha sabido colmatar en las terrícolas mentes de estos hurones y sus maras ideológicas. A las que van sumándose otros muchos trogloditas sin aportar madurez ni sazón alguna. Simplemente se suben al carro mercantil del vencedor. Tal vez  su mente terrícola deja escapar, a veces, su fluido lubricante de barbarie, por las juntas de montaje del capacete que para su gnosis diseñaron los alienígenas europeos. Se trata del puro nihilismo práctico lejos de toda lógica, incapaz de aceptar dialogo racional alguno. Pese a ello, ningún país puede permitir que la violencia sectaria impere en sus calles, como la Marsella ‘argelina’ actual, producto de una Francia que no ha sabido integrar a sus hijos coloniales. Ni la falta de trabajo, ni Emmanuel Macrón oiga. Gústeles o no les guste a los terrícolas de turno, ellos no son quienes para reescribir la Historia de todos, una materia en la que apenas han participado como ‘residualinsignificantes’ oyentes. Y de la que desconocen tanto, ¡como yo de la de su tribu! En todo caso, hace unos años que el ex-Presidente de los EEUU Joe Biden instó a la Fiscalía a solicitar pena de prisión máxima contra quien derribe estatuas públicas o vandalice el patrimonio de la nación. Recientemente Donald Trump, cuyo nombre recuerda a un amigo de Mickey Mouse, ha restaurado incluso la imágen de Cristobal Colón. En fín… parece que las ideologías, atrincheradas en su niebla, rehúsan el debate histórico como vehículo del conocimiento, mientras sus etiquetas lineales, desnaturalizan la realidad de los hechos. Piensan que su testarudez acabará doblándole el brazo a una sociedad vencida por el hastío. Entretanto bienvenidos los dólares yankees percibidos por vitalizar bufones emplumados que el globalismo maneja desde su fábricateatro de marionetas.

 

              Manejamos hoy datos incontestables de aquellos próceres de la patria latinoamericanos, heroicos a ojos de sus claques entusiastas de ayer, que la terca realidad de los hechos documentados desbaratan. Tomemos como ejemplos a José de San Martín y a Simón Bolivar. Sus laudatorias historias fueron escritas por los mismos vencedores que se justificaban con loas gregarias. Las fuerzas que habían ganado la guerra eran las guardianas de la victoria. Las Constituciones emergentes, apenas fueron un testigo más del militarismo cuartelario impuesto por las Presidencias de las nuevas republicas. Empero, la crítica histórica avanza imparable fuera del tiempo. Anotaciones diarias, correspondencias privadas, testimonios, declaraciones juradas de gentes anónimas, componen el necesario rompecabezas para ordenar una investigación sin el turbador ruido de fondo que produce la inmediatez del acontecimiento. ¡SIEMPRE! La neutralidad en el historiados SIEMPRE es imprescindible. Hay que remover esas heces, aunque provoquen náusea o irritación. Santidad, no mucha, toda o ninguna; pero coherencia y honestidad son las exigencias básicas aplicables a todo prócer candidato a prolongar históricamente su memoria, sea papel o piedra, ante el Tribunal de la Historia. El contexto en que cobró fama es determinante, pero resulta imprescindible una revisión justa de su trayectoria vital a la luz del dossier histórico que ha de analizar su caso: una suerte de juicio de residencia que aplicábase en el Imperio español cuando el funcionario real dejaba su cargo.

 

                     3.- El predominio cultural norteamericano ¿despertando su acomplejamiento inglés?

             Países hay en la propia América hispana, que han sopesado y retirado, no sin duelo, ese honor a ciertos líderes, una vez detectadas y documentadas en él actitudes vergonzantes, mantenidas sotto voce hasta hoy, pero que su patria no puede defender ni cobijar una vez contrastadas documentalmente. Sencillamente porque las políticas, ideologías y contextos pasan, pero la ética y el honor permanecen. Hace años, los diarios del mundo hablan de algaradas de los negros estadounidenses a causa de la brutalidad policial del país contra un ciudadano afro. Recordemos el movimiento ‘Black Lives Matter‘. Cualquier observador imparcial reconoce y apoya sus motivos, heredados de la sociedad racista que los pilgrims del Mayflower y adláteres ingleses imprimieron durante las Trece Colonias. En Bristol ha sido arrojado al río, por una turba encrespada, una estatua del negrero Edward Colston, ex – líder de la Royal African Company que traficó con más de 80.000 esclavos (mujeres y niños incluidos) en tres continentes a finales del siglo XVII. No volverá la efigie a su emplazamiento público, aunque pueda hacerlo sin duda a un museo de la capital. En este contexto reivindicativo, la estatua del supremacista Cecil Rhodes impulsor del apartheid en la Colonia del Cabo (África del Sur), que decora un nicho privilegiado de la fachada del Oriel College de Oxford, está siendo particularmente custodiada para evitar que acabe en parecido destino fluvial por petición de los propios alumnos. En los tiempos que corren, el gran empresario de los diamantes de Sudáfrica, primera fortuna mundial durante lustros, y creador de la Rhodesia, mitad minera con mano de obra negra y mitad agrícola colonizada por granjeros blancos (hoy Zimbabue y Zambia) la efigie pétrea del empresario y político inglés del imperialismo racial, tiene en Oxford un crudo futuro. Análogo riesgo corren otras estatuas londinenses como la de Robert Milligan, connotado esclavista escocés, hasta tal punto que el propio alcalde de la Capital inglesa ordenó una general revisión de nombres, estatuas y placas públicas que ensalzasen a personajes con pasado negrero o racista.  Londres está en el ojo de este huracán como centro mundial de la trata de negros bozales durante cuatro siglos que enriquecieron sus arcas.

 

Somos una sociedad  mucho menos racista de lo que fuimos, pero debemos admitir que nos falta mucho para erradicar nuestros prejuicios,

 

reconoció el antiguo premier Boris Johnson, ejecutor del Brexir, en una reunión ministerial de su gabinete. ¿Nuestros prejuicios? ¿Sólo prejuicios? ¡Hay que ver lo benevolentes que se vuelven estos ingleses cuando se juzgan a sí mismos! ¡Ellos que, pese a hacerlo todo tan bien, han dejado sociedades mortalmente divididas allí por donde han pasado! ¡Lo que jamás hiciera  – ¡lea Vd. Historia no solo escrita en idioma inglés, que también, Mr Boris –  esa nación que todavía viaja en burro!. Fernández-Armesto, uno de los más brillantes historiadores ingleses de la posguerra, en su Our America le susurra al oído que en toda la América británica… los indios eran meros impedimentos a la apropiación de la tierra. El mejor método para tratar con ellos era el genocidio… El ritornelo se repite en Ceilán (hoy Sri-Lanka), India y Golfo de Bengala (Bangla Desh),  donde el objeto de todas nuestras crueldades, no fue otro que el dinero… como reconoce el colonialista general Napier en sus Memorias sobre el segundo Imperio. Pero, para salir de dudas, pregúntenles a ellos, que seguro lo matizan mejor que nosotros. ¿Prejuicios, decíamos, Mr. Boris? ¿Qué Light, no?… De todas formas, el reconocimiento tácito del inveterado racismo inglés frente al natural de sus colonias, para nada supone cambiar un ápice la sociedad inglesa de su casposa actitud supremacista y racial. De aquellos polvos estos lodos. El tiempo dirá. Pero la pregunta del millón es: ¿Por qué difiere tanto la convivencia de los blancos-indios-negros en las ciudades gringas de hoy y sus equivalentes iberoamericanas? ¿Y por que se repite el fenómeno en las ciudades sudafricanas, que fueron parte de su segundo Imperio?

 

Figura 34: Figura de Colón derribada en Richmond, Estado de Virginia, 2020. EP

                         

             Tras este movimiento reivindicativo de actitudes racistas, empieza a movilizarse un rodillo que apisona o decapita monumentos y estatuas de Colón (varios estados), Ponce de León (Florida), San Junípero Serra (California, canonizado en 2015) que nada tiene que ver con el racismo, y no digamos las estatuas amenazadas de Miguel de Cervantes o Isabel la Católica. Pero siguen las pintadas o amenazas sobre estatuas de Presidentes como Andrew Jackson y Abraham Lincoln, para seguir la retahíla con Winston Churchill y, ¡Alexander Fleming!… todo el bagajelegado cultural gringo puesto de nuevo a descubierto. Y suma y sigue. Plutarco le encontraría una vida. Una actitud paralela con/a la de los talibanes que volaban estatuas gigantes de Buda en Bamiyán (Ruta de la Seda, Afganistán) con 1.500 años de antigüedad, o los islamistas con las ruinas arqueológicas ceremoniales de 4500 años de antigüedad de Baalbek (Líbano), consideradas como Bien cultural UNESCO 2002 las primeras y Patrimonio de la Humanidad 1985 las segundas. De la misma manera que el movimiento iconoclasta asiático pretendía borrar toda huella ajena al Islam, y el odio ideológico del nazismo lo intentaba quemando los libros no adictos a Adolf Hitler, cuando no sublimando los de autores impuros, el globalismo pretende atomizar las huellas de su enemigo romano, cervicalmente opuesto a la manipulación del hombre, tanto genética como sicológica. Una suerte de damnatio memoriae de los romanos u ostracismo de los griegos. El aborto, la eutanasia, la ideología LGTBI, la obligada vacuna antivirus pensada para esterilizar a esas máquinas de parir que son las africanas, la ideología de género, el relativismo…  son triunfos que aborrega aún más al rebaño humano. ¿Debe adaptarse el mundo para el hombre (Ley natural) o el hombre para el mundo (Globalismo)? That is the question. Cuando el hombre no cuenta… ¿para que sirve este mundo?  ¿No fue en Florida donde James Moore y sus muchachos de Carolina del Sur eliminaron más de 3.000 incómodos apalaches (para su mundo anglo) junto a sus misioneros franciscanos españoles, torturados hasta la muerte (Si, los de Fray Junípero Serra) por querer protegerlos? No solo asesinaron mujeres y niños indígenas, sino que se llevaron mil adultos más como esclavos para trabajar en sus plantaciones del otro lado de la frontera, que para eso, por lo visto, sí servían. ¿Curioso, no?: son cosas de la Historia, que conviene que el Sr. Concejal angelino aprenda-lea ‘motu proprio’ tal como en su día aprendió la contoneante rutina que le diera de comer. Sin olvidar al angelino honoris causa que fue Charles F. Lummis, cuya casa y nombre constituyen la Biblioteca Municipal de Los Ángeles y que esperamos visite con más frecuencia de la que denotan sus ideas. ¿Cuantas estatuas, nombres de calles o placas conmemorativas de héroes del güisqui como el Gobernador Moore, han negociado retirar estos hurones al London style con las autoridades de Florida y las Carolinas, al London style? ¿Tantos como han logrado desmontar en Los Ángeles ante el papanatismo de su iletrado consistorio municipal?

 

4.- La Globalización: el hombre masa no piensa….solo actua manipulado

                                Los dos hechos más relevantes de la Historia, como lo son la eclosión cultural de la doctrina de Cristo y su continuación con el descubrimiento de América, tratan de enturbiarlos con la tinta del descrédito estos nuevos calamares de la globalización. Tras ellos habían de venir los siglos más fecundos para el progreso material y humano del orbe. Y para ciertos amerindios, más que para ningún otro homo-humano sobre la faz de la tierra, porque gracias al hechizo la magia de Colón-Merlín, se vieron transportados en un mágico bangtris-tras de cinco siglos desde la edad de piedra al proyecto colonizador de Marte. Un Record Guinness que ninguno de sus chamanes de Manitú-Baal ha logrado jamástodavía. Como parte de la sociedad americana que lo adelanta, esperamos ver a la etnia iroquesahurón al completo, solicitando a su Manitú todopoderoso, el placet correspondiente para poder pisar, cual renovadosnuevos pobladores colombinos, ese Nuevo Mundo marciano de bacterias y micro-bíoss, con su corazoncito en ristre, que también cuenta. No se repita más ridículo boreal alguno del homo sapiens- sapiens frente a posibles homo sideralis auto extraterrestries incognitusdesconocidos. Sea éste el reto coherenteaporte iroqués-hurón que proponemos a esa etnia ante la sociedad avanzada, caída del cielo, que hoy disfrutan. ¿Y lossus primos hurones que propalan el derribo de significadas estatuas del ora et labora europeos? ¿Van a proponer demoler cuanta estatua de estos los nuevos conquistadores colombinos llamados ahora Wernher Von Braun, Yuri Gagarin o Neil Armstrong,  se topen por esos mundos de Dios?… Ojo, que quien se hace trampas en su solitario de naipes, acaba haciendo el ridículo. Esos hurones fueron prototipo del buen salvaje de los Voltaire, Rousseau y demás ilustrados europeos, que lo tomaron de informes jesuíticos dirigidos a su Superior General y demás autoridades de la Compañía. Extraído este su perfil de lestos informes abiertos de su orden, modelaron your waya su manera un noble hurón arquetípico que, en comparación con las etnias vecinas, parecía superman. Mientras otros iroqueses veían a los misioneros con el inercial salvajismo de su etnia, los hurones considerábanlos como amigos e instructores de provecho. Este contraste reflejado en aquellos escritos, perfilaba un claro entendimiento de los frailes católicos con aquellos seres primitivos pero apacibles, amigables y de natural generoso, hasta llegar a cantarles con entusiasmo sus destrezas en artes y oficios, además de su valentía en la guerra. Era el rey tuerto en el país de los ciegos. Lo que en el contexto de la Revolución Francesa, definitiva reforzaba la autoestima del pueblo gabacho y su soberanía popular republicana, que indirectamente buscaban los padres revolucionariosde la Revolución francesa mediante un didactismo todo terreno. Ni una puntada sin hilo era su praxis.

                               

                                Uno podría plantear a los globalistas de turno por qué no cargan contra las esculturas de los supremacistas padres peregrinos ¿O es que acaso no conocen su propia Historia como país? Porque, lo que queda meridianamente claro, es que ignoran de raíz la nuestra. ¿Tienen la culpa las horas de biblioteca que les faltan? Sin duda. ¿Pero en caso de que derribaran esas estatuas, serviría de algo? La irracionalidad a nada conduce, y la Historia seguiría siendo la misma sin estatuas y con estatuas, con los iconoclastas y sin ellos. ¿Acaso descubrió América Buffalo Bill, les enseñó a lavarse Nube Gris y a leer Toro Sentado? Más bien, no. Les descubrió Colón, les protegió de los Buffalo Bill de turno la reina Isabel la Católica que además envió a los Junípero Serra que enseñaran a lavarse a los Nube Gris del momento y a escribir su propia lengua a Toro Sentado y sus muchachos, grandes que desconocedores decían las letras. Que sin ellas son los hombres como animales, decía López de Gómara, el historiador de la conquista de México, que sin duda, algo aprendió en aquella jornada…  La supresión de la estatua de Isabel la Católica es un monumento vergonzante a la monumental ignorancia que aqueja a grandes sectores de la sociedad norteamericana actual, que busca a Venezuela en el mapa de África y a España al Sur de México. Parece un chiste pero es una sangrante realidad:, su cotidianeidad rampantesangrante realidad.

Menos mal que la debilidad cultural hispana en los EEUU, empieza a dejar de serlo cuando su gente alcanza ya un 20% de la población gringa, y subiendo. Se trata de una cuestión de votos, y los partidos se apresuran a captarlos. Por aclamación, la Cámara de Representantes, acaba de aprobó la erección en Washington (Julio 2020) de un gran museo donde se honre el legado hispano en USA. Dedicado a la investigación, preservación y exhibición de muestras de las contribuciones de los hispanos a la forja de la nación, comenzando por el desembarco español en el continente en 1492 hasta el día de hoy. Este mismo año 2026 el consejo de regentes del Smithsonian designó oficialmente el edificio de artes e industrias de dicha institución como la sede permanente del «Museo Nacional del Americano Latino», poniendo la figura del latino en el corazón también de la historia norteamericana de EEUU.

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Miguel Ig. Lomba P

Me llamo Miguel, y me encanta investigar/escribir sobre cultura. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de York, actualmente me encuentro en Noruega, tierra de vikingos, escribiendo sobre la historia de los antigüos territorios de Ultramar de la Corona española. Las relaciones entre América y Europa son relevantes para mi futura tesina de Postgraduado, futuro PhD (doctorado). Cualquier duda/pregunta no dudes en contactarme a: admin@mapasilustrados.com ⚓

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